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Los problemas de espalda durante la infancia pueden condicionar la salud en la edad adulta

El 50,9 por ciento de los niños y el 69,3 por ciento de las niñas ha padecido un dolor de espalda antes de cumplir los 15 años, una circunstancia que al llegar a adultos puede cronificarse e incluso condicionar su salario, cobrando menos que quienes no han sufrido estos dolores durante su infancia.

Así lo ha asegurado el presidente de la Fundación Kovacs, Francisco Kovacs, durante la presentación de la campaña 2012 de Prevención de las Dolencias de Espalda en los Escolares realizada en colaboración con la Organización Médica Colegial (OMC), en referencia a los resultados de un estudio realizado en Noruega.

Dicha investigación reveló que aquellos ciudadanos que de niños habían padecido algún problema de espalda tenían sueldos más bajos que el resto, lo que podría deberse a una “menor productividad” asociada a los problemas de espalda sufridos durante la infancia.
Según ha explicado Kovacs, esto muestra la importancia de prevenir unos dolores cada vez más frecuentes a edades más tempranas, y cuyo origen está en el peso de las mochilas que llevan al colegio o en la falta de ejercicio físico y la vida sedentaria que predomina en el día a día de los menores.

De hecho, en esta edición la campaña de ambas entidades se ha centrado en la importancia de fomentar la práctica de ejercicio de los niños desde el propio ámbito familiar. “Hay que animar a los padres a que hagan ejercicio físico con sus hijos, sin excesos”, ha explicado el presidente de la OMC, Juan José Rodríguez Sendín.

Actualmente hay estudios científicos que demuestran que la actividad física es necesaria desde edades tempranas para que la columna vertebral adquiera su forma definitiva, y que realizar ejercicio físico de forma periódica reduce el riesgo de padecer dolencias de la espalda y, además, aumenta la probabilidad de que si aparece dolor, sea de corta duración y tenga un impacto menor en la actividad cotidiana.
Asimismo, el sedentarismo dificulta el desarrollo óseo normal de la columna vertebral, conlleva la pérdida de fuerza y resistencia muscular y hace que la espalda sea más vulnerable al exceso de carga.

“Ya no hay excusa para los vagos”, según ha precisado el doctor Kovacs, que considera que cualquier deporte es bueno para prevenir el dolor de espalda, haciendo hincapié en aquellos que desarrollan de forma simétrica la fuerza, resistencia y coordinación muscular, como la natación o el tenis. No obstante, ha precisado, “no es tanto el tipo de deporte sino la dosis”.

Fuente: Europa Press
Imagen CC Por Jiuck


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